martes, 21 de octubre de 2014

No es un adiós, es un hasta luego.

Hace exactamente una semana, el gobierno me quitó a una de mis mejores amigas, y no me refiero a una triste muerte por culpa de la inseguridad, hablo de que se fue para evitar precisamente esa triste muerte por culpa de la misma, y es que el querer tener una vida mejor a la que llevamos aquí no es ningún delito, no se trata de que tenemos complejos de oligarcas ni nada que ver, se trata de que todos tenemos derecho a querer más, y no por vanidad, aquí ya no se trata de vanidad, se trata de que la gente se va para no morirse de hambre, se va para que no los maten en la esquina a la una de la tarde para quitarle un simple teléfono, que al parecer vale más que nuestra propia vida, o eso es lo que deciden los malandros. 

Me entristece mucho que ahora nuestras reuniones se basen en despedidas y no en cumpleaños, ni graduaciones. Es horrible tener que decirle adiós a un ser que amas, por culpa del asqueroso gobierno que maneja nuestras vidas como en los juegos del hambre y no porque se quiera ir porque le da la gana, ya es algo que a juro nos tenemos que ir, si es que queremos llegar a los 30 con vida o por lo menos llegar de una manera decente.

Me molesta de manera inhumana que el gobierno nos quiere arrebatar todo de cualquier forma, la comida, el bolivar, los dolares, la ropa, la familia y los amigos. Esta gente nos ha obligado a las despedidas constantes de personas importantes como lo eres tú Fabiola, te voy a extrañar mucho y lo sabes, aunque ambas tomamos caminos diferentes en los últimos años, sabíamos que estábamos ahí para cualquier cosa, y bueno, yo sigo estando aquí. Hace una semana te tocó a tí, fabi, luego me tocara a mi y seguirán las demás, las cuatro se separan pero con la promesa de volvernos a ver, ahora vive tu sueño americano jajaja, y a comerse el mundo.  


No hay comentarios.:

Publicar un comentario