martes, 29 de julio de 2014

Cayendo en pedazos


No hay comida, pero todo está bien.
No hay medicamentos, pero todo está bien.
No hay seguridad, pero todo está bien. 
No hay ropa, pero todo está bien.
No hay luz, pero todo está bien.
No hay agua, pero todo está bien.
No hay dinero, pero todo está bien.
Si hay colas, y todo sigue estando bien.
Si hay escasez, y todo sigue estando bien.
Si hay inseguridad, y todo sigue estando bien.
Si hay pobreza, y todo sigue estando bien.
Si hay desempleo, y todo sigue estando bien.
Si hay ignorancia, y todo sigue estando bien.
Si hay patria y todo está perfecto. 

Venezuela es la tierra de todo lo posible, es la tierra que se está cayendo en pedazos pero todavía hay personas que creen que estamos como tenemos que estar, que se conforman con lo poco que tienen y son felices así, gente que no se da mala vida por nada, van y hacen su respectiva cola para comprar solo tres paquetes de harina pan porque solo eso es lo que está permitido vender, aquellos que se conforman con el MUM bolita y así está bien, que solo les molesta que se les va la luz cuando va a empezar la novela de las 2, porque la mayoría no tiene un empleo en donde tenga que cumplir con las respectivas horas de trabajo que debería, gente que no le importa que sea un verdadero peo conseguir dólares porque dicen que de igual forma ellos no quieren ni tienen para viajar. 

No sé que tan superficial me estoy viendo al escribir esto, pero no cabe en mi cabeza que exista gente tan idiota como esa, no sé cuantas veces tengo que escribir sobre este tema para calmar mi amotinamiento con la gente bruta de Venezuela, no sé cuándo será el día que la gente entienda que estamos MAL y que no es normal que estemos en la calle con el teléfono en las tetas, que nunca nos podamos poner algo de oro porque simplemente nos pueden matar para arrebatarnos eso, o que tengamos que hacer una cola de horas para que nos vendan productos de la cesta básica, ¡¡¡COLA DE HORAS!!! ¿Es que acaso lo están regalando para calarnos una cola de tantas horas? No es normal nada de lo que está pasando en un país tan rico como Venezuela, porque en serio, somos un país rico y por eso es que estamos como estamos, porque nos están quitando nuestras riquezas, una riqueza que nos pertenece a todos los que nacimos en esta tierra y no al hijo de puta de Fidel y todo su comité de sanguijuelas. 

Abogados e Ingenieros de taxistas, profesores y médicos de vendedores de Avón, periodistas desempleados porque nos cierran todos los medios en los que podemos trabajar. Venezolanos sin empleo, sin casa, sin carro, sin nada, solo deudas, y estamos bien. Supuesto socialismo que tenemos y lo único que compartimos es pobreza, quisiera saber en dónde está el socialismo de nuestros gobernantes, quisiera saber a dónde se va el dinero de los estudiantes venezolanos que están afuera del país, quisiera saber en dónde están los supuestos proyectos creados por nuestro difunto presidente intergaláctico, ¿en dónde? 

Ya por mi parte, me canse de hacer el intento de que entren en razón a los brutos que creen que todo está bien, sigan en su mundo de fantasía, sean bipolares, ME DA IGUAL, digan que está bien, que está mal, y sigan votando por el mismo cabrón que nos terminó de hundir en esta miseria, sigan  creyendo en aquel que ha jodido tanto, a tal punto de hacer que huyamos del país, sigan pasando roncha una y otra vez y sigan terminando de destruir todo, porque para lo que a mí respecta, todo aquel que está de acuerdo con este gobierno, es igual de culpable de la destrucción de este país como los que tienen el poder total de hacerlo.

lunes, 28 de julio de 2014

Kilómetros

Ojeras con nombre y apellido.
Sonrisa infinita.
Fecha en el calendario.
Conversaciones cursis.
Significado de canciones.
Miles de sitios a donde ir.
Suspiros regalados al viento.
Deudas de besos.
Abrazos esperados.
Fotografías con un solo destino.
Primer “Buenos Días” de la mañana.
Propuestas de matrimonio.
Películas a distancia. 
Llamadas diarias. 
Deseos intensos.
Miedos.
Pensamientos mal vistos por las religiones.
Ganas.
Fuertes motivos de espera.
Pasteleros del Barcelona y el Madrid.

miércoles, 23 de julio de 2014

Hoy somos, estamos y queremos.

Hay personas que piensan que jamás volverán a sentir algo lindo por alguien después de vivir tanta mierda en este mundo, y de repente lo sientes por una persona que es jodidamente perfecta para ti. Ese alguien que te hace sentir tan a gusto siempre, y que piensas que nada puede ser tan perfecto pero lo es, de alguna forma lo es y te agrada lo que sientes, así te vean con tu mejor cara de idiota enamorado cuando te escribe, así le extrañes cuando pasen un rato sin hablar o sientas que se te va a salir el corazón por la boca cada vez que te llame.

¿Qué coño nos pasa? ¿Es una sensación de ganadores o de perdedores? 

Es de perdedores si lo ves desde el punto de vista cuerdo, sabes que no todo puede ser tan perfecto pero te lo crees y sabes que en cualquier momento va a acabar pero lo ignoras. 

Es de ganadores si sabes que nada se compara a sentirte tan bien con alguien, en donde puedes disfrutar un momento tan simple como compartir un chiste cruel y reír por casi 3 minutos seguidos.

De alguna u otra forma, todos ganamos y perdemos a la vez, pero no importa, todo es perfectamente imperfecto y te agrada, todo es jodidamente perfecto y te encanta.

Es querer verse siempre y no poder, pero es querer intentarlo y hacer que suceda por ambas partes.

Es de perdedores no querer sentir eso por miedo al final y es de ganadores disfrutar el momento y ya.

Es saber que todo sucede por algo y que estamos destinados a ser o no ser, pero hoy somos, estamos y queremos seguir siendo lo que somos y más… y eso, sólo eso, es lo que importa en nuestra historia.

jueves, 10 de julio de 2014

Jueves 10 de Julio

Suena el despertador  tres veces.
Uñas cortas mal pintadas.
Pote de champú vacío.
Tic en el ojo derecho.
Un perro persiguiendo su cola desesperado.
Pelo alborotado por la brisa de la mañana.
Beso de niños de colegio.
Cadáver de gato.
Canción tuki que suena en la radio del carro parado en el semáforo de la avenida.
Una señora sonríe sola acordándose de algo que debe parecerle realmente cómico.
Pote de agua en el suelo.
Una pestaña cae en la mejilla de alguien.
Camina sin pisar las rayas de la acera.
Un bebé llora porque si.
Rizos rubios brincando al son de una niña de 9 años.
Frío en la oficina.
Chiste sin gracia.
Sonrisa fingida.
Intento de carta “cero cursi” arrugada en su cartera.
Calor en la oficina.
Recuerdo de olas que chocan entre sí.
Esa palabra que invento en la canción en inglés.  
Bolígrafo gastado.
Lengua pasa por unos labios, humedeciéndolos.
Estos pantalones se me ven divinos.
 Error ortográfico en un periódico.
Abrir y cerrar de ojos.
Tilde olvidada.
Correo electrónico borrado.
Mirada triste de la señora de servicio.
Suspiro al viento.
Lágrima muda.
Atardeceres que nadie mira porque no hay tiempo.
Una moneda de un bolívar cae al suelo y ella por vergüenza no recoge.
Lentes empañados por el llanto de un corazón roto.
Libro en un rincón que quiere ser leído.