miércoles, 28 de enero de 2015

Soy una más del montón

Se puede decir que soy una mas de los miles de venezolanos que emigraron del país, y me siento culpable por irme dejando a todas las personas que amo, por no quedarme y seguir luchando por un país que está hecho un caos, pero al fin y al cabo es mío aunque siento que ya me lo quitaron.

Ya son varias las personas que me han dicho que olvide todo, que no piense en Venezuela, que no me preocupe por ella, que viva mi nueva etapa relajada y me saque el chip de mi país, y eso para mi es imposible, tal vez no entiendan que si por mi fuera, aún estaría allá, y que solo me vi en la obligación de venirme porque de esa forma no se puede vivir. 

Sé que pude dar mas por Venezuela, pero también sé que por lo menos luche por ella, no tanto como muchos, pero si mas que otros, y sin embargo, me siento hipócrita al dejarlo todo por querer una mejor calidad de vida, cuando hace casi un año estaba escribiendo que nunca dejaría mi país y que lucharía para que todo se mejorara y sacáramos al imbécil que destruyó la vida de todos los venezolanos, obligando a la mayoría a dejarlo todo. 

Es realmente difícil empezar de cero en un país en donde no conoces a prácticamente nadie, un país en donde no valoran los años de estudio universitario que tienes encima, solo por no tener una visa de trabajo, es difícil trabajar en un cargo que nunca se te pasó por la mente que ocuparías y te sientes mediocre viendo el anillito de graduación en tu mano mientras haces el papel de secretaria o mesonero (sin animo de ofender a nadie) pero me detengo a pensar que por lo menos tengo un trabajo digno que me permite vivir mejor que con el sueldo de la radio y community manager que tenía en Venezuela.

No extraño la escasez, no extraño ver a las personas hacer una cola de horas para comprar productos básicos, no extraño vivir en la incertidumbre de que me pueden robar, no extraño el mal humor de todos por la situación que viven día a día, pero si extraño el calor de mi gente. Es triste como un pequeño grupo de personas te cambian la vida drasticamente y te hacen dejar todo lo que amas porque ellos así lo quieren, a mi literalmente me dijeron que me tenía que ir si quería ser alguien en la vida, literalmente me pusieron una pistola en la cabeza porque bastantes veces que fui victima del hampa, y se puede decir que prácticamente salí corriendo del país porque me iba a volver loca viendo como se caía en pedazos y sin poder hacer nada.

No está fácil hacer una vida nueva en donde no conoces a nadie, en donde no puedes mandar mensaje preguntando: ¿Qué hay pa' hoy? ¡está heavy!, irse del país implica sentirse solo a pesar de estar rodeado por mucha gente que te trata de prestar su ayuda, pero que al final del día no son los tuyos, no son mis costillas que siempre han estado para mi, no son mi familia, no es mi mamá. No está fácil vivir sola en un país que a pesar que lo tiene todo, no tiene nada de lo que realmente importa.

Solo me queda por decir que no soy nadie para obligarlos a luchar por algo que es suyo, pero no estaría mal que abran la mente y vean que ellos no son los dueños, el pueblo es el dueño, su frase es cierta, solo que ellos creen que son el pueblo y no nosotros, un gobierno es fácil de tumbar, si todos se unen para hacerlo. Sean los protagonistas de una historia que puede tener un final feliz y es hacer que todos los que nos fuimos, podamos regresar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario